Testimonios

Claudia y Jorge

“Nosotros estabamos mal en nuestra relación hacía ya un buen tiempo, pero parecía que nos habíamos acostumbrado a que así eran las cosas: no podíamos ponernos de acuerdo y fácilmente llegabamos a las peleas”.

Yo (Jorge) no encontraba que teníamos que ir a terapia, como que eso no era para nosotros, pensaba que las cosas se iban a ir arreglando con el tiempo. Pero la verdad es que las cosas no mejoraban….

Yo me di cuenta (Claudia) que lo pasaba cada vez más mal después de cada pelea, y no quería seguir viviendo así, andaba angustiada y muy distraída.

Varios conocidos habían ido a terapia de parejas, así que nos atrevimos a pedir recomendaciones y así comenzamos nuestra terapia con María Teresa.

La verdad es que en nuestra terapia aprendimos cosas muy valiosas para nuestra relación: una, que no teníamos que estar de acuerdo en todo, sino que podíamos vivir con las diferencias, sin hacer un gran drama de eso!

Aprendimos a dialogar, a ser más empáticos y a resolver los problemas que eran más importantes.

También aprendimos a manejar nuestras emociones para que no fueran tan destructivas.

Comenzamos a darnos tiempo de calidad como pareja y no ser solo papás!

María Teresa nos acompañó en este tiempo de volver a creer en nosotros como pareja, y de aprender una nueva forma de comunicarnos. Fue un gran apoyo, siempre muy respetuosa de nuestro ritmo y forma de ser, desde el comienzo nos brindó confianza.

Es recomendable darse la oportunidad de trabajar en la relaciones de pareja y así construir relaciones sanas.

Claramente hay cosas que no se van a solucionar si uno no hace algo al respecto. Ahora tenemos herramientas que sabemos nos van a sostener en el futuro cuando las cosas puedan estar difíciles.”

“Con mi marido decidimos probar esta terapia para tratar algunos problemas de convivencia que arrastrábamos desde hace varios años y que queríamos resolver antes de tener hijos y formar una familia. Ésta fue nuestra primera experiencia con una terapeuta y si bien teníamos varios miedos y prejuicios, bastó con la primera sesión para entender que éste era un camino posible que podría ser muy beneficioso para nosotros como pareja e individuos.
Durante los 6 meses que estuvimos trabajando con María Teresa, aprendimos a expresar nuestras emociones, miedos, frustraciones y deseos. Aunque no lo creyéramos, poco a poco nuestra relación fue mejorando, al punto de que cada uno aprendió a reconocer sus debilidades y atributos dentro de la relación y cómo esto influía en nuestra dinámica.
Estamos muy agradecidos y felices de haber tomado esta decisión”
Fernanda y Julio